Libertad en…
- TG iglesia
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Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. 1 CORINTIOS 8:9

Cuando venimos a Cristo, crecemos poco a poco gracias a la exposición y comprension constante de Su palabra. La Escritura abre nuestro entendimiento y nos lleva a conocer más de los misterios de Dios.
El apóstol Pablo escribió a los creyentes en Corinto en respuesta a varias situaciones que atravesaban como comunidad cristiana, pero también para confrontarlos por el pecado que se estaba manifestando entre ellos. En el mercado se vendía carne que había sido sacrificada a los ídolos, y tanto creyentes como no creyentes la compraban, ya que era más accesible económicamente. Los creyentes en Corinto habían recibido muchas bendiciones de parte de Dios.
Él los había dotado de diversos dones espirituales, estaban llenos de sabiduría y de ciencia, pero al parecer este conocimiento los llevó a una libertad llena de orgullo.
Una muestra de esto era su actitud frente a la carne vendida en el mercado. La compraban y la comían con libertad porque entendían que los ídolos a los que se ofrecía esa carne no eran dioses verdaderos. Sabían que existe un solo Dios, y que de Él procedemos todos. Por eso, no veían ninguna razón para restringir su libertad. Pero se les olvidaba que entre ellos había otros cristianos que provenían de contextos idolátricos, y que al ver a sus hermanos comer de esa carne, se sentían confundidos o afectados en su conciencia.
No podemos sentirnos superiores a los demás solo porque ya entendemos algunas verdades bíblicas que otros no comprenden. La empatía es tan necesaria en este tiempo, como comprensión y no como restricción de nuestra libertad.
El apóstol nos dice que el conocimiento envanece (te llena de orgullo) pero el amor edifica. Esta es una verdad profunda: no se trata de cuánto sabemos, sino de cuánto amamos. Si aplicamos lo que sabemos NO PODEMOS SER ORGULLOSOS, porque la palabra de Dios nos direcciona al amor.
Entonces, la respuesta a ¿Cuánto amas al prójimo? Determina cuanto amas a Dios.
Pongamos nuestro pecado delante de Dios y arrepintámonos por habernos creído “superiores”.
Padre, llénanos de amor y de consideración por otros. Amén.




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