No estamos solos
- TG iglesia
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Y las manos de Moisés se cansaban; por lo que tomaron una piedra, y la pusieron debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sostenían sus manos, el uno de un lado y el otro de otro; así hubo en sus manos firmeza hasta que se puso el sol. ÉXODO 17:12

En Quintana Roo, en el año 2016, en medio de un campeonato mundial de triatlón los hermanos ingleses Brownlee, protagonizaron imágenes que han quedado para el recuerdo y la reflexión. Jonathan estaba llegando a la meta, pero comenzó a perder las fuerzas poco a poco y golpeado por el calor comenzó a tambalear a pocos metros de la meta final. Su hermano Alistair que también estaba compitiendo no dudo en sacrificar el primer lugar: lo tomó por los brazos y cruzaron juntos la meta, lanzando a Jonathan para que llegara antes que él. Alistair finalizó en segundo lugar. Más tarde, Jonathan escribió en sus redes sociales un verdadero poema en agradecimiento a su hermano por su lealtad.
El pasaje de hoy no nos habla de una carrera de triatlón sino de una batalla épica y crucial… seguir con la misión de conquistar la tierra prometida. Moisés tenía la voluntad, pero no la fuerza. La victoria literalmente estaba en sus manos, pero los años no habían pasado en vano, y sus brazos no respondían.
El pueblo estaba sucumbiendo en la batalla y ahí entra en escena dos hombres: Aaron y Hur. Estos dos hombres sostenían los brazos de Moisés sentándolo en una piedra en donde ambos lo sostuvieron. Al final Dios le dio la victoria a Israel.
En ninguna parte de la Biblia aparecen llaneros solitarios, que por cierto están en extinción. Dios nos pide vivir en comunidad y unidad.
Jesús oró para que Sus discípulos sean uno, no para que estuvieran independientes o separados.
Relacionarnos con personas es vital para el sano desarrollo de nuestra Fe, que nos ayuden es una bendición porque fuimos diseñados para vivir en comunidad, trabajar juntos, y apoyarnos mutuamente.
Cuando enfrentes pruebas y dificultades, no te aísles ni las enfrentes en soledad.
Recuerda: “es mejor dos que uno”
Gracias, Señor, por las personas que envías a nuestras vidas. Amén.




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