La presencia de Dios/17 Dic
- TG iglesia
- Dec 17, 2025
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Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. ISAÍAS 7:14

La vida del creyente está llena de momentos en los que las circunstancias son tan complicadas que parecen ser situaciones sin salida.
Aunque conocemos la palabra esperanza y lo que significa, llegamos a pensar, e incluso a afirmar con certeza: «En este caso, no hay esperanza». Es un arealidad que viven muchas personas.
El reino de Judá atravesaba una situación complicada, amenazado por la guerra. En medio de esa crisis, Dios envió al profeta Isaías con un mensaje de ánimo y aliento: «No temas, ni se turbe tu corazón…» (Isa. 7:4).
Incluso le indicó al rey que pidiera una señal de Su intervención poderosa. Sin embargo, el rey Acaz se negó a hacerlo, pero Dios en Su fidelidad, decidió darles una señal de Su intervención de todas formas.
Esta es una de las profecías más famosas sobre el nacimiento de Jesús, el Mesías. Se trata de una profecía de doble cumplimiento. También ilustra un principio de la profecía, que la profecía puede tener tanto un cumplimiento cercano como un cumplimiento lejano.
El rey Acaz vio cumplida la promesa en su tiempo, había esperanza en medio de las amenazas al reino de Judá. Su cumplimiento lejano y final ocurrió siglos después, cuando María, la virgen, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
Ese Hijo es Emanuel, Dios con nosotros.
Gracias al cumplimiento de esa promesa cumplida, hoy podemos caminar con esperanza porque Dios está con nosotros.
Como esta tu esperanza?
Señor, ayúdanos a confiar en tu fidelidad, recordando que Emanuel, Dios con nosotros, es nuestra mayor esperanza. Amén.




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