¿Escogiendo tu equipo?
- TG iglesia
- 1 day ago
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Y se juntaron con él todos los afligidos, y todo el que estaba endeudado, y todos los que se hallaban en amargura de espíritu, y fue hecho jefe de ellos; y tuvo consigo como cuatrocientos hombres. 1 SAMUEL 22:2

Un juego que recuerdo con cariño de mi infancia se llamaba «mejenga». No era otra cosa que jugar futbol en la calle, con mis amigos.
El espacio era reducido pero las ganas y el entusiasmo, eran enormes. Los capitanes elegían a los integrantes, y yo siempre buscaba a los más veloces y fuertes, porque me gustaba ganar, algo que no todas las veces ocurría.
La vida, sin embargo, no es un juego.
Cada día debemos tomar decisiones, y en los momentos difíciles, cuando sentimos que no hay salida y nuestra primera reacción es escondernos, aun así, hasta ahí llega nuestro buen Dios a buscarnos… Él se especializa en obrar de maneras extraordinarias.
Así sucedió con David: en una de sus épocas más duras, tuvo que huir para no ser asesinado, escondiéndose en una cueva, ese lugar oscuro, podía ser su sepulcro o un centro de entramiento. Y en lugar de ser rodeado de guerreros experimentados, que le animaran y le ayudaran, Dios puso a su lado hombres que enfrentaban diversas crisis, hombres que, probablemente, David no habría elegido (ni yo) para formar su futuro equipo de batalla. Pero recordemos que de aquella cueva salieron los famosos 400 valientes de David.
En la adversidad, podemos encontrar refugio en Dios, quien usa cada circunstancia para el bien de quienes lo aman. Mientras nos usa para restaurar a otros, también trabaja en nosotros. Siempre habrá personas a nuestro alrededor que necesitan encontrarse con Aquel que es nuestro refugio, ser sanados de toda amargura, inconformidad, temor o duda, y unirse al ejército de Dios.
¿Quién afligido o descontento está hoy a tu alrededor? El desafío es verle como Dios le ve, y esto nos dará la motivación, para seguir bendiciendo a aquellos que se convertirán en la próxima generación de servidores en la Iglesia.
Gracias, Dios, por ser mi refugio. Ayúdame a amar quienes pones a mi lado y úsame para guiarlos a ti. Amén.




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