AMOR HASTA LO SUMO
- TG iglesia
- 8 minutes ago
- 3 min read
Analicemos algunos rasgos de la personalidad de sus discípulos. Los hijos del trueno, el que lo negó, del cobrador de impuestos, del revolucionario y del traidor. Unos muy temperamentales, otros acomplejados, imperfectos, pero escogidos.
¿Te identificas con alguno de ellos? ¿Te has preguntado por qué Jesús eligió gente con esas características de personalidad? ¿Cómo defines tu personalidad?

La afirmación de Juan 13:1 (RVR1977) es que “habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.” No fue un error de Jesús haber elegido a sus discípulos, lo hizo intencionalmente para amarlos aún con sus defectos.
Con ellos va a compartir la última cena donde se destacan tres cosas:
(1) El amor de Jesús.
“La Biblia define a Dios de este modo: “Dios es amor” (1 Juan 4:8). No solo ama, sino que es esencialmente amor. Dicho de otro modo, no puede ser Dios sin amar.”
Más profundo. ¿Qué significa que “Dios es amor”? Cuando los seres humanos hablamos de amor solo podemos hacerlo pensando en alguien conocido que nos parezca amoroso. A partir de ahí, le aplicamos a Dios pasiones humanas. Pero Dios no ama al modo humano sino de un modo único. Dios ama al modo de Dios. Un Ser que no necesita de nada ni de nadie, que está completo en sí mismo. Él es amor porque Padre, Hijo y Espíritu Santo se aman de manera eterna y recíproca. Sin embargo, por amor, decidió crear un ser (nosotros) que tiene entre sus posibilidades, la posibilidad de volverse contra su creador. ¡Eso es amor! ¿Nosotros crearíamos alguien así? Seguramente, no. De hecho, la humanidad está viendo que hace con la inteligencia artificial porque, para algunos, puede ser peligroso si se volviera contra los humanos.
MEDITA: Piensa un poco más sobre el amor de Dios.
Este amor es el que hace a Jesús amar a los discípulos hasta el final. Por eso, la realidad de ese amor condujo a Jesús a una cena deseada, porque los amaba hasta lo sumo.
(2) La dimensión de ese amor.
En Lucas 19:10 (RVR1977) se afirma que “el Hijo del Hombre vino a buscar y salvar lo que se había perdido.”
No vino a buscar a los mejores, a los santos o justos, sino a los pecadores perdidos. Por eso estamos tu y yo aquí.
En griego. La palabra griega que la Biblia utiliza para referirse al amor de Dios es agapao. También podría usarse el verbo fileo, pero la diferencia entre ambas es que agapao implica un amor sacrificial de alguien que está dispuesto a darse a sí mismo por amor al otro.
¿Cómo se manifiesta este amor en tu vida?
(3) La amplitud de ese amor.
En 1 Timoteo 1:15 (RVR1977), Pablo nos cuenta su testimonio personal al decir: “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.” Resulta muy alentador ver como una persona tan difícil como Saulo de Tarso, luego de su encuentro con Jesús y posterior discipulado, es transformado de tal modo que pueda decir estas palabras. ¿Te alienta saber esto?
No hay “nadie excluido. Dios ama a todos porque todos estamos en la misma condición, perdidos, desobedientes, injustos, rebeldes. Pero, a ninguno rechaza Jesús. Él quiere invitarnos a la mesa de Su comunión, a disfrutar de Su compañía.”
ÚLTIMAS PALABRAS
Jesús invita a sus discípulos a una última cena. Ellos no son los mejores, de hecho, parecen todo lo contrario. Pero Jesús los ama hasta lo sumo, por eso la cena es una invitación de amor, gracia y misericordia.
En ella, nadie queda excluido. Dios nos ama a todos y nos invita a cenar con Él.
¿Tú aceptas la invitación?
