TEMPLANDO A NUESTROS HIJOS, 1era parte
El titulo nos sugiere una visión del texto, que casi estoy seguro de que no solo no es, sino que te sorprenderá al leer y meditarlo.

Me hubiera gustado saber desde temprano que el mero hecho de decirles cosas lindas a mis hijas no siempre produciría los mejores resultados y que hacerlo bien, tenía su ciencia. Tardé bastante en comprender que una alta cuota de ciertos elogios podía tener un impacto negativo y por eso considero necesario compartirles esta reflexión ya que creo que muchos de los que hoy somos padres fuimos criados en un mundo sin elogios y por eso en los últimos años fuimos hacia el otro extremo al punto de abusar de ellos.
Lo que dicen los estudios
La investigadora sobre crianza Jennifer Breheny premiada por el New York Times por su libro “Cuando la cultura del logro se vuelve tóxica y qué podemos hacer al respecto”, nos advierte:
“¿Quieres que tus hijos crezcan seguros y exitosos? Ten cuidado al elogiarlos. En lugar de resaltar sus logros, como una buena nota en un boletín de calificaciones, concéntrate en los rasgos de carácter específicos que le ayudaron a lograr ese éxito.” Y creo que da en el blanco con este consejo.
Distintos estudios como el que Wallace, que hizo para la escuela de graduados de la Universidad de Harvard y que dieron origen a su libro, dieron como resultado luego de entrevistar a miles de padres y a sus hijos por separado, que destacar virtudes del carácter como la honestidad, la creatividad o la gentileza conseguían convertirse en estímulos más gratificantes para los niños que aquellos que solo tenían que ver con calificaciones o desempeño en un deporte.
El notar estos valores les dice a nuestros hijos que los amamos por quienes son mientras que al destacar excesivamente las calificaciones o los resultados deportivos les estamos diciendo que los amamos si logran esos resultados. Capisci?
Algunos psicólogos afirman que elogiar a los niños por resultados específicos puede hacer más daño que bien, porque aumentan su presión al crearles un nuevo piso de logros.
Destaca acciones correctas
Otra variable importante para considerar es la diferencia entre virtudes inherentes o talentos y acciones correctas. Por ejemplo, ser inteligente es un don de Dios, pero esforzarse para una tarea es un logro del carácter independientemente de la calificación de la tarea.
Quizás ingenuamente podamos pensar que sería mejor que nuestros hijos saquen siempre las mejores notas a que aprendan a esforzarse, pero otra vez, distintos estudios estadísticos confirman que quienes aprenden a esforzarse desde temprano en la vida, luego suelen tener vidas más balanceadas que aquellos que siempre escucharon que eran inteligentes o talentosos, pero no aprendieron a añadirle disciplina a esos dones. Si a sus hijos les gusta el fútbol, comprenderán esto, “muchos preferirían ser Messi en lugar de Ronaldo”
El caso es que los hijos que obtienen buenas calificaciones como resultado del esfuerzo y las fortalezas del carácter, en lugar de solo por su capacidad, tienden a tener más éxito en el futuro, según muestran las investigaciones.
como lo veían de chicos, y pocos padres los preparan en el arte de aprender a caerse, a que muchas veces las cosas no saldrán como quieren… Tristemente hay demasiadas personas que no saben fracasar. Van bien mientras todo sale bien pero cuando algo les sale mal no saben recuperarse porque eso no era parte de sus expectativas, lo cual es una mentira social. Sí, y tú la escuchaste: “Fracasar no es una opción” y hasta es posible que la hayas escuchado en una reunión de iglesia. De hecho, es parte de nuestra cultura Regia, vivimos en una tierra que no se doblega, que es productiva, competitiva y no es débil, esto no da opción al fracaso o la derrota.
No está mal que nuestra cultura sea así, lo que estaría equivocado es creer que siempre debe ser solo éxito, triunfo, progreso, si no aprendemos a caernos, a perder, construiremos una cosmovisión errada de la vida.
Ya viene la 2da parte.
Gracias,
E 625/ GB



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