Perder para ganar
- TG iglesia
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Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, este la salvará. LUCAS 9:24

¿Has escuchado la frase: «ganar es perder»? Se escucha contradictorio a muchas cosas que realizamos en nuestra rutina de vida, más si eres una persona competitiva. Si miramos a nuestro alrededor, notaremos que vivimos en un mundo individualista donde, para llegar a «ser algo», utilizamos todos los medios a nuestro alcance para poder salir vencedor, sin importar cómo lograrlo. Pensamientos como: «Lo importante es hacerlo y, si tengo que pisar a algunos en el camino para obtenerlo, ¡eso hago!».
Tristemente, esta realidad sucede mucho en nuestra sociedad, en nuestra área laboral o deportiva, en la manera de hacer negocios e incluso en nuestras relaciones. Es muy frustrante mirar a personas que, para obtener algo en la vida, tienen que humillar a otras para conseguirlo.
Jesús enseñó que «perder es ganar» y se caracterizó por Su humildad; no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a Sí mismo, tomando forma de siervo y haciéndose semejante a los hombres, humillándose hasta la muerte en la cruz (Fil. 2:6-8).
Hoy Jesús nos invita a hacer lo mismo. Humillarse en el reino de Dios significa reconocer nuestra verdadera posición ante Él y ante los demás, sirviendo con un corazón dispuesto.
Esta humildad se manifiesta en la cruz, donde Jesús fue despreciado y rechazado. Su resurrección muestra que esa humildad no fue en vano: Su muerte tuvo un propósito y ese era nuestra salvación.
Como diría en el gran Jim Elliot “No es tonto quien da lo que no puede conservar para ganar lo que no puede perder”
Así, la verdadera grandeza y vida abundante se encuentran en servir y humillarse, confiando en que Dios obra a través de nuestra obediencia y entrega.
Señor, gracias por enviar a tu Hijo para morir por nuestros pecados; nos rescataste de la muerte y nos diste vida. Amén.
