Pensando antes de actuar
- TG iglesia
- Jan 15
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Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura. GÉNESIS 25:34

Una de las cosas que más disfruto en esta vida es comer. Cuando vivimos mi esposa y yo en Lima, Perú, me acostumbre a comer rico y variado: desde el delicioso Chifa (fusión de comida china peruana) cabrito norteño hasta los exquisitos ceviches y toda la variedad de pescados y mariscos. Pero la comida no solo es para disfrutar, sino que nos nutre y nos da energía para poder vivir, pensar, etc.
En el pasaje bíblico de hoy, vemos una escena donde la falta de comida y el cansancio (una mezcla que a más de uno los pone en aprietos) llevaron a alguien a tomar una mala decisión. Esaú, el hijo mayor de Isaac y Rebeca, regresó exhausto de cazar en el campo (traía alimento pero no preparado) y encontró a su hermano Jacob cocinando y le dijo, «Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado» (Gen. 25:30).
El texto hebreo usa el juego de palabras adom adom para «guiso rojo», por lo que a Esaú se le conoció como Edom. Jacob aprovechó la situación y respondió que solo se lo daría si Esaú estaba dispuesto a venderle su primogenitura.
Desesperado por el cansancio y el hambre, pensando en que podía morir, Esaú menospreció su derecho de primogénito y aceptó la propuesta de Jacob. Él cedió su herencia a cambio de pan y un guiso de lentejas. Las lentejas eran consumidas en el antiguo Cercano Oriente desde tiempos antiguos por su valor nutricional. Una vez que Esaú comió, se fue sin valorar la importancia de lo que había vendido.
El momento en el que estamos más vulnerables es propicio para tomar malas decisiones.
Así, Esaú despreció su primogenitura (Gen. 25:34), la bendición que transfiere el liderazgo del clan a la siguiente generación. A veces, el cansancio o el hambre pueden nublar nuestros pensamientos o cambiar nuestro estado de ánimo, y muchas veces esto puede contribuir a tomar malas decisiones que después podemos lamentar.
¿Siempre me he preguntado cuanto se hubiera demorado Esaú, haciendo su propia comida? (imagino que no tanto), otros se preguntan porque Jacob, no le compartió sin mas ni menos, era su hermano, bueno la respuesta es clara, ya tenía en su corazón el querer quedarse con la primogenitura.
Esta historia nos ayuda a ver la importancia apreciar las bendiciones que Dios nos ha dado y a no despreciarlas cuando atravesamos alguna situación difícil o tentadora. Recuerda algo Dios nunca llega tarde…
Gracias, Señor, por las bendiciones que me das en cada área de mi vida. Amén.




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