REACCIONES
- TG iglesia
- 1 day ago
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Pero viendo sus amos que había salido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los trajeron al foro, ante las autoridades. HECHOS 16:19

En muchas comunidades alrededor del mundo, hay testimonios de cristianos que, al abrazar el mensaje de libertad en Cristo, enfrentan rechazo o incluso persecución. Conocí a una mujer en América Latina, quien, al decidir dejar prácticas legalistas (que llegaron hasta el fanatismo,) para seguir a Jesús, perdió el apoyo de su familia y amigos. Sin embargo, en medio de ese rechazo, encontró una paz profunda y una alegría que no dependía de la aprobación humana, porque esa esperanza no avergüenza.
En Filipos, Pablo y Silas liberaron a una joven en el nombre de Jesús, esclava de un espíritu de adivinación, dándole libertad y esperanza. Esto causó que sus dueños se enfurecieran y llevaran a Pablo y Silas ante las autoridades para encarcelarlos. Esa reacción nos recuerda que la luz de Cristo frecuentemente choca con la oscuridad de intereses egoístas, sistemas opresores y tradiciones contrarias a la Palabra de Dios.
Tristemente, en muchas comunidades, la libertad que trae el evangelio puede provocar rechazo o persecución, especialmente cuando cuestiona y confronta tradiciones o asuntos familiares que no agradan a Dios. Así como la joven liberada en el pasaje bíblico, muchos han experimentado una nueva vida en Cristo, pero al experimentar esto, aquellos que le controlaban pierden la autoridad en la vida de la persona y pueden reaccionar con amargura y hasta envidia a tal libertad.
Este pasaje nos invita a ser valientes y a confiar en Dios, incluso cuando nuestra libertad y testimonio provoquen oposición. El evangelio no es solo un mensaje de paz, sino también de confrontación contra todo lo que esclaviza. Aprendamos a permanecer firmes, conscientes de que la libertad en Cristo no siempre es bienvenida, pero siempre transforma vidas.
Señor, ayúdame a ser valiente cuando mi fe provoque rechazo. Que tu mano me sostenga y tu paz reine en mi corazón. Amén.




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