HIPO
- TG iglesia
- Aug 25
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Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1 TESALONICENSES 5:16–18

Cuando sucede algo malo en nuestras vidas, siempre para alentarnos las personas nos dicen o decimos “pudo ser peor”.
Por ejemplo, me resisto cambiar el aceite de mi auto, pero paz… nunca se trata del cambio de aceite en sí. Como muchos de nosotros sabemos, muchas veces llevamos nuestro auto al mecánico y nos damos cuenta de que siempre hay algo más que necesita nuestra atención. Sin importar qué tan cuidadosos seamos como conductores, no importa cuántos baches evitemos, no importa de cuántos accidentes nos libremos… Sin falta está presente la interminable realidad de que siempre hay algo más que arreglar de lo que esperábamos.
Lo mismo puede decirse de Andrés cuando llevó su auto al mecánico. Andrés era un individuo financieramente responsable. Su auto ya llevaba unos años con el.
Debido a su estilo de vida tan cuidadoso, odiaba lo que llamaba «hipos». Los hipos eran esos deslices financieros inesperados que le alteraban su plan poco a poco. No necesariamente era algo grave, pero siempre era algo inoportuno, y este día un hipo se veía venir.
Al estacionar su carro en el taller, solo esperaba un cambio de aceite y de filtro. Esperaba gastar unos 2000 pesos. Estando sentado en la sala de espera, el mecánico se le acercó con una expresión de desilusión en su rostro. Le dijo: «Tu carro está en buenas condiciones, pero hay un problema» … (momento en que se detiene nuestra respiración) Obviamente frustrado, la pregunta que no queremos, pero debemos hacer, ¿cuál es el problema? El mecánico se rascó la cabeza y dijo: «Normalmente no hago esto, pero mejor lo ves tú mismo».
Andrés entró en.… mmm mejor imaginemos ¿Que podría ser? ¿Tendría que rentar un carro esta noche? ¿Cuánto le iba a costar? Al ver su carro elevado en una plataforma, el temor lo inundó. El mecánico alumbró la llanta y le mostró que tenía un clavo enterrado. Lo increíble era que el clavo estaba a menos de un milímetro de causar que la llanta se reventara. El mecánico explicó que una llanta nueva le costaría alrededor de 2000 pesos, pero, como no había causado un gran daño, él la podía parchar por solo 100 pesos. Esta situación seguía siendo un «hipo», pero Andrés podía manejarlo... Después de todo, podía haber sido mucho peor.
Estoy muy seguro de que cuando estemos delante de Dios, y nos pasen la película de la vida, los “pudo ser peor” inundaran aquel momento, al conocer de cuantos peligros, malas decisiones, caminos de muerte nos libró, o malas relaciones, nos libró Dios, y quizás en ese momento, nos enojamos porque las cosas no salieron como queríamos…
Hoy sin aun estar delante de Dios, (porque estas vivo) aprendamos a reconocer su misericordia y protección, cuando algo no sale como queremos.
SEÑOR, ADMITO QUE SOY CULPABLE DE VER CADA CONTRATIEMPO COMO UN PROBLEMA MAYOR. RECUÉRDAME VER EL LADO BUENO DE LAS COSAS Y BUSCAR EL RAYO DE ESPERANZA EN TODAS LAS SITUACIONES FRUSTRANTES. AMÉN.




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