EL PADRE Y EL HIJO
Les dijo, pues, Jesús: Cuando hayáis levantado al Hijo del Hombre, entonces conoceréis que yo soy, y que nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo. JUAN 8:28

Una de las frases que le agrada más a un padre es: «Tu hijo se parece mucho a ti». No se refiere solamente al aspecto físico, sino al temperamento, los gestos y las expresiones. Usualmente el sueño de un buen padre es que su hijo le obedezca. Jesús nos da una lección significativa en este pasaje que hemos leído.
Los enemigos de Jesús le preguntaron: «¿Dónde está tu Padre?». Y Él les respondió que ellos no lo conocían bien, que Él es el que estaba desde el principio, que se iría y que ellos no se darían cuenta de lo que habían perdido hasta después de que se hubiera ido. Con franqueza les declaró a los religiosos que tampoco conocían bien a Dios y que descubrirían su error cuando fuera demasiado tarde. Como un médico receta una medicina al enfermo, y el enfermo muere por no hacerle caso.
Dios nos ama y Él envió a Su Hijo al mundo a traer el remedio para los que han tomado el camino equivocado por causa del pecado. El perdón, el poder, la gracia y la misericordia de Dios se muestran a través de Su Hijo. Fue alzado en la cruz y exaltado por haber obedecido la voluntad del Padre. ¡Hazlo tú también!
Lo único que puede salvar en este mundo es entregarle tu vida a Jesús. Porque todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:15 Hoy es el día, AMEN.




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