EL ESCRITORIO
Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos. SALMOS 145:4

Hay quienes usan la memoria, para guardar rencor, dolor, amargura otros para recordar las grandes obras y milagros que Dios ha hecho en sus vidas.
Hace muchos años conocí una oficina que tenía una verdadera reliquia un escritorio hermoso clásico y de roble. Ya no se fabrican piezas como esta. Sus seis cajones con manijas cuadradas de metal sirven para almacenamiento y su superficie extendida permite todo o casi todo se pueda colocar en él. Incluso viene con un gabinete que funciona como archivero. Inclusive conocí que muchos se pelean por ser los nuevos herederos de aquella verdadera joya.
El presidente de la compañía ha argumentado que ese escritorio debería estar en su oficina, pero siempre ha encontrado resistencia por el hecho de que sería difícil moverlo de su oficina actual. El escritorio ha estado en esa oficina por casi 100 años. Este edificio de oficinas antiguo se ha convertido en algo parecido a un monumento, Si te acuestas en el piso y abres uno de los cajones, encontrarás un mensaje que se escribió en el fondo de uno de ellos. Este mensaje es sencillo y fue escrito hace décadas: «Tu trabajo es tu legado, no el escritorio...» y debajo de este mensaje hay una serie de firmas y fechas escritas a un lado de los nombres, que representan a quienes han trabajado desde este escritorio y el tiempo que trabajaron ahí.
Muchas veces nos enfocamos en los detalles de la vida y olvidamos por qué fuimos puestos aquí. Ponemos nuestro gozo en el lugar incorrecto. Buscamos obtener un buen carro o ropa elegante y olvidamos la realidad para la cual fuimos creados en primer lugar. Podemos querer una casa nueva con mesas de mármol y olvidar que ese lugar debe ser usado para compartir comida e historias. Podemos buscar una camioneta costosa con asientos con calefacción y portavasos ajustables, pero ¿no deberíamos simplemente enfocarnos en tener algo seguro que nos transporte de un lugar a otro?
Está bien tener cosas lindas. No está mal apreciar materiales de alta calidad, pero ahí no pertenece nuestro gozo.
Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón. Mateo 6:21
Nuestro gozo se encuentra en lo que hacemos con esas cosas. Tal vez tu “escritorio de roble” es ese nuevo refrigerador o ese TV. Sea lo que sea, en lugar de poner tu gozo en lo material, piensa en cómo pueda ser usado para beneficiar a otros. Tal vez el TV pueda ser usado para que tus familiares o amigos se sientan como en casa cuando los invitas a ver una película. Poner el gozo en un objeto es una labor superficial, pero poner el gozo en cómo ese objeto puede ser usado para beneficiar a otros es algo que ofrece profundidad en el entendimiento del gozo. ¿Capisci?
SEÑOR, ADMITO QUE HAY MOMENTOS EN LOS QUE ME ENFOCO EN LAS COSAS DE ESTE MUNDO. ME INCLINO A SER MATERIALISTA Y ME ENCUENTRO A MÍ MISMO INSATISFECHO CON ESAS COSAS. RECUÉRDAME QUE LAS COSAS SON TAN PROFUNDAS COMO EL PROPÓSITO QUE SE LES HAYA DADO. RECUÉRDAME QUE MI PROPÓSITO SE ENCUENTRA EN TI. AMÉN.




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