Un Dios confiable y cuidadoso/ 12 Ene
- TG iglesia
- Jan 12
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Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. GÉNESIS 21:18

Una de las cosas que más disfrute de niño fue jugar, de lo que saliera en su momento, futbol, basquet, lo que fuera… pueden imaginar la cantidad de agua que aprendí a tomar, para mantenerme fresco e hidratado. Siempre decíamos mis amiguitos y yo, “me muero de sed”. Después de jugar un partido bajo el sol intenso, no había nada mejor que tomar agua para refrescarme.
En el pasaje de hoy, Agar caminaba por el desierto con su hijo Ismael, ya que, por presión de Sara, Abraham tuvo que despedir de su casa a su concubina y a su primer hijo. El agua que Abraham les había dado (v. 14) ya se había agotado, y Agar estaba devastada porque sabía que su hijo moriría en el desierto por falta de agua (Vs 15-17).
Esta región alrededor de Beerseba, por donde Agar e Ismael estaban deambulando, es una tierra inhóspita y estéril. Ismael alzó su voz y lloró (V 16). Sin mencionar el nombre del joven Ismael (yishma-él=Dios escucha, en hebreo) el texto bíblico usa el juego de palabras yishmá Elojím para indicar que «Dios escuchó» el clamor de ese joven. El Señor envió un ángel para darle un mensaje de esperanza a Agar, «No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho» (V17).
Lo sorprendente no solo fue que Dios cuidó de Agar y de su hijo Ismael, sino que el Señor dijo, «yo haré de él una gran nación» (V 18). El Señor no se había olvidado del otro hijo de Abraham, Ismael. El Señor le había prometido a Abraham que sería Padre de una multitud de naciones (Gen. 17:5-6), y a través de Ismael también se cumpliría esta promesa… lo que escribo se que es fuerte, pero es verdad.
Al pensar en el carácter de Dios en este pasaje, podemos meditar que Dios es un Dios confiable, que siempre cumple Sus promesas y, por otro lado, Dios tiene un cuidado por los demás, incluso por las personas que no son parte de Su pueblo escogido, Israel, y posteriormente la iglesia.
Hoy en día podemos alegrarnos de que en Cristo todos podemos ser reconciliados con Dios.
Gracias, Señor, por tu cuidado y porque siempre puedo confiar en ti. Amén.




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