Un amor tan grande
- TG iglesia
- Jan 18
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Y se llegó también a Raquel, y la amó también más que a Lea; y sirvió a Labán aún otros siete años. GÉNESIS 29:30

En muchas culturas, el amor muchas veces se expresa a través del esfuerzo, la dedicación y el compromiso. No es raro escuchar historias de abuelos que se esforzaron trabajaron para construir una casa para su familia o de padres que emigraron a otra ciudad o país con la esperanza de darles un mejor futuro a sus hijos.
El amor verdadero no se mide solo en palabras, sino en sacrificio.
En la historia de hoy, vemos a un Jacob que estuvo dispuesto a esforzarse y trabajar por siete largos años por Raquel, la hija de Labán (Labán tenía dos hijas. La mayor se llamaba Lea, y la menor se llamaba Raquel. V 16). El texto nos dice que los ojos de Lea, la hermana de Raquel, eran delicados. Los ojos eran un aspecto positivo en la cultura el mundo antiguo, y el texto parece indicar que Lea también era atractiva, pero Jacob vio algo especial en Raquel.
Por esta razón, Jacob no dudó en hacer el acuerdo de trabajo con Labán. Estos acuerdos por el precio de la novia eran algo esencial en los contratos matrimoniales del mundo antiguo, donde el novio o su familia daba un pago por la novia, para que esta tenga como sostenerse si algo le sucedía a su marido.
Pero Jacob, amaba tanto a Raquel que incluso después de ser engañado por Labán, estuvo dispuesto a trabajar siete años más por ella. El día de hoy vivimos en un mundo donde se busca la gratificación instantánea y muchas veces no nos gusta esperar o esforzarse, queremos triunfos gratis o “precios en oferta”.
La historia de Jacob nos recuerda que el amor requiere paciencia, perseverancia y confianza en el plan de Dios.
Jesús mostró este tipo de amor al entregarse por nosotros en la cruz, para que nosotros vivamos por Él y para Él. Su sacrificio nos da vida eterna y nos enseña que el amor de Dios por el mundo es tan grande que no lo podemos comprender.
¿Y nosotros como responderemos al amor de Dios?
Esfuérzate por una vida consagrada a Dios, esfuérzate por tu familia, esfuérzate por llegar a la meta que Dios diseño para ti.
Que nuestra vida refleje un amor por Dios y por nuestro prójimo que se demuestra con dedicación, compromiso y esfuerzo.
Gracias, Señor, por el ejemplo de dedicación que me das en tu Palabra. Amén.




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