SUELTA... TU CELULAR !
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. ROMANOS 12:2

Se ha vuelto un tema de discusión en la casa de Shmuel el hecho de que nunca suelta su teléfono. Él tiene 1 trabajo y hace algunos trabajos por contrato para poder ganar suficiente dinero para sostener a su familia. Con tres pequeños corriendo por toda la casa, tiene la meta de ahorrar un monto de dinero para cada hijo antes de que se gradúen de la preparatoria. Al ritmo que lleva, va por buen camino para tener ese regalo listo antes de que lleguen a la secundaria.
Nadie cuestiona la ética de trabajo de Shmuel. Es alguien que definitivamente trabaja largas horas y la calidad de su trabajo lo recompensa con un cheque generoso. Mientras que el trabajador promedio trabaja entre 35 y 40 horas a la semana, Shmuel trabaja de 60 a 70. Cada noche, sin embargo, después de la cena, se sienta en su silla favorita y juega un par de juegos en su teléfono. Al ir alcanzando niveles cada vez más difíciles, sus ojos se pierden en los juegos que descarga en su celular.
Sus hijos se le acercan y le ruegan que juegue con ellos. Estiran su camisa o simplemente se sientan en su regazo y lo observan jugar para poder pasar un poco de tiempo con su padre. La esposa de Shmuel permitió esta conducta en un inicio porque sus días laborales eran muy largos y él necesitaba tiempo para relajarse. Pero poco a poco se convirtió en un problema. Pasó de suceder algunas veces a la semana a convertirse en una rutina.
Finalmente, la esposa de Shmuel comenzó a introducir la idea de «estar presente». Shmuel solamente jugaría en su teléfono una vez a la semana. El resto del tiempo sería dedicado a pasar tiempo con la familia. A Shmuel no le gustaba mucho la idea en un inicio. Sentía que le estaban quitando un privilegio que él se había ganado. Él y su esposa discutieron sobre el tema por algunos días, hasta que finalmente, una mañana durante el desayuno, su hija se le acercó y se sentó en sus piernas. Él comenzó a jugar con ella y le dijo lo mucho que le gustaban sus listones para el cabello nuevos. Su respuesta fue dulce pero aleccionadora: «Papi, he usado estos listones por semanas». Shmuel se dio cuenta de que «estar presente» no era solamente una sugerencia para cambiar su comportamiento: era una necesidad.
Ustedes dicen: «Se me permite hacer cualquier cosa», pero no todo les conviene. Y aunque «se me permite hacer cualquier cosa», no debo volverme esclavo de nada. 1 Corintios 6:12 ¿Te has vuelto esclavo del celular?
En este mundo de ritmo de vida tan rápido, usualmente permitimos que las cosas pequeñas pasen sin darnos cuenta hasta que es demasiado tarde. Dios nos da estos pequeños momentos para recordarnos del gozo que Él nos ha dado, pero muchas veces estamos tan distraídos en nuestro propio mundo que ni siquiera pensamos en las personas que amamos a nuestro alrededor. Debes estar presente. Te sorprenderá el gozo que encontrarás en las cosas pequeñas.
Te pregunto, te estas dando cuenta (contemplar) de todas las buenas cosas que Dios hace para ti?
Es Dios tu descanso y paz? O definitvamente debes soltar el celular?
Te entregamos todo lo que somos y tenemos a ti Señor, que nada nos domine, que nada nos quite nuestra atención, nos robe nuestro amor y dedicación a Ti. Amén.




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