Prisioneros de esperanza/ 14 Dic
- TG iglesia
- Dec 14, 2025
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Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna. ZACARÍAS 9:9

¿Alguna vez, estuvo alguien en algún desfile, cultural o por la escuela?
Yo nunca, pero imagino que debe ser bonito ver a la gente apostada a ambos lados de la calle, aplaudiendo, sonriendo…
Esta profecía sobre la venida de Jesús me hace pensar en el desfile. Debió haber sido muy parecido a eso. La gente abarrotada para ver a Jesús, emocionados y recibiéndolo como el gran Rey que es.
Si he escuchado de las dificultades que pasan los que se disfrazan, por el calor, por el peso, pero en fin es parte del todo.
Guardando las distancias en esta comparación, creo que así fue para Jesús. Él sabía lo que venía, que todas las risas y los gritos de júbilo a Él le costarían lo más difícil: morir cargando mi pecado y peor aún, ser separado temporalmente de Su Padre. ¡Qué horrible debió haber sido!
Porque así fue, el murió y fue sepultado, pero al tercer día resucitó victorioso entre los muertos ¡Y lo hizo por mí! Sin embargo, Él regresará otra vez y entonces la celebración y el júbilo no acabarán jamás. Dijo el Señor a Israel «Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde…» (v. 9).
Pero a nosotros nos dice que esta vez vendrá cabalgando en un caballo, en toda Su gloria y esplendor, para llevarnos con Él. «Volveos a la fortaleza, oh prisioneros de esperanza» (v. 12a), dice el pasaje. Y eso hacemos: conservamos la esperanza cada segundo, aferrándonos a ella, al amor y a la fe, hasta que Él venga.
¿Cómo esta tu esperanza, en Su promesa?
Señor Jesús, anhelamos tu regreso. Ayúdanos a vivir cada día con fe, amor y esperanza. Amén




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