Obediencia por amor
- Mar 21
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Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma? DEUTERONOMIO 10:12

Cada vez que tengo la oportunidad de casar una pareja, los miro y oigo detenidamente como intercambian sus votos matrimoniales. Ambos prometen amarse, respetarse y ser fieles el uno al otro hasta que la muerte nos separe. Lo más hermoso de esos votos es que, no son por obligación, sino por el amor que ambos se tienen.
De la misma manera, Dios espera que Su pueblo le sea fiel, no por imposición, sino por amor a Él, este es un amor verdadero que nace del convencimiento y madurez, no de la emoción.
Moisés llamó la atención al pueblo de Israel diciendo: «Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma? Deut. 10:12».
Muchas veces vemos los mandamientos de Dios como una carga pesada, cuando en realidad, la obediencia nace como fruto del amor que tenemos por Él (causa y consecuencia). Le obedecemos porque (no para) le amamos, porque reconocemos quién es Él y lo que ha hecho por nosotros.
Hoy, Dios nos invita a examinar nuestro corazón. ¿Estamos viendo la obediencia como un peso difícil de llevar o como una respuesta natural al amor que le profesamos?
Cuando amamos de verdad, servir y obedecer dejan de ser una carga y se convierten en un gozo.
Dios, transforma nuestra perspectiva de la obediencia. Que nuestra obediencia sea una acción por amor a ti. Amén.




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