LO ANTIGUO
- TG iglesia
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A cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos. MATEO 5:41

Hay personas que se apegan a las tradiciones y costumbres de tal modo que las convierten en leyes para ellos. Las tradiciones controlan la conducta de individuos y de pueblos. Jesús puso frente a Sus discípulos algunas tradiciones que debían ser desechadas y sustituidas por Sus principios: la antigua ley del talión (ojo por ojo y diente por diente), no debe estar por encima del principio cristiano del perdón motivado por el amor a Dios.
Perdonar ofensas, ataques injustificados, burlas y hasta maltratos físicos requiere más valentía que la respuesta airada.
Permíteme contarte la historia de Antonio, un anciano solitario y de mal genio, que siempre estaba en disputa verbal con su vecino Walter. Lo ofendía, llamaba a la policía para acusarlo de que le robaba sus frutas, y varias otras cosas. Un día, Antonio contrajo influenza y no podía levantarse de la cama. Estando acostado escuchó el ruido de una cortadora de césped en su patio. Cuando se levantó a ver quién era, vio a su vecino, Walter, cortando la hierba de su patio porque sabía que estaba enfermo. Dos días después, parcialmente recuperado, Antonio fue a la casa del vecino a preguntarle por qué había cortado su césped y a dejarle en claro que no le iba a pagar por el trabajo. Walter sonrió y dijo: «No me debe nada. Lo hice porque el Señor así lo enseña. ¿Necesita alguna otra cosa?».
Antonio recibió una tremenda lección. Aprendió del amor de Dios, de la capacidad de perdón que tienen los creyentes en Cristo y de la bondad de corazón que poseen aquellos que tienen a Jesús como Señor.
Le ha tocado vivir una experiencia así… si somos el Antonio de la historia, nos quedamos sin argumentos y con grandes lecciones, sinos el Walter es porque el carácter de Cristo ha sido formado en nosotros…
El ejemplo es el mejor método para mostrar los valores cristianos.




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