LAS GRANDES OLAS DE LA VIDA
- TG iglesia
- 11 hours ago
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porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, ¡no temáis! Marcos 6:50

¿Alguna vez has pensado que la vida se parece a estar en un barco? Las dificultades y pruebas que enfrentamos a veces se sienten como grandes olas que debemos atravesar o como vientos fuertes que soplan en nuestra contra.
Jesús usó la naturaleza de manera perfecta para enseñarnos muchas verdades. Los discípulos también enfrentaron momentos así: tormentas fuertes, agotamiento, largos días de trabajo, etc.
Amado hijo espiritual, quisiera que pienses en cuáles son los vientos en contra que no te permiten ver a Dios: problemas en el trabajo, la situación económica, aquello en lo que estás tratando de poner todas tus fuerzas y no está dando los resultados que esperas, situaciones familiares, dificultades con tus hijos, problemas en tu hogar lucha interna con la que estás batallando. Tal vez sientas que este problema es demasiado grande y estás solo en medio de un lago tan inmenso, Pero quiero que veas algo: en el versículo 48 dice que Jesús los estaba viendo. Dios no es ajeno a nuestras luchas, pruebas ni necesidades. En el versículo 50, Él se acerca a los discípulos, como hoy se acerca a ti, y te dice: «Soy yo, no temas». Estas son las palabras de un Padre que cuida a su hijo, que calma la ansiedad y el temor, y te susurra con ternura: «¿Aquí estoy», No les parece maravilloso?
La expresión «Yo soy” proviene del verbo hebreo ser o existir. Con ella, Dios declaró que Él es auto existente, eterno, autosuficiente, autodirigido e inmutable. La esencia de Su nombre nos invita a vivir en completa paz y confianza, recordando que, aunque los problemas parezcan demasiado grandes o todo esté en nuestra contra, Dios es más fuerte, más poderoso y más grande que cualquier cosa que pueda rodearnos.
Gracias Padre, porque sabemos que tu Fidelidad es eterna, y que estas en las barcas de nuestras vidas. Ayúdanos a experimentar tu presencia en medio de estos mares impetuosos que a veces vivimos. Amén.




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