Haz silencio… escucha a Dios
- TG iglesia
- May 2
- 2 min read
Y vino Jehová y se paró, y llamó como las otras veces: ¡Samuel, Samuel!
Entonces Samuel dijo: Habla, porque tu siervo oye. 1 SAMUEL 3:10
A veces lo que más necesitamos en medio del agobio no es seguir corriendo, sino detenernos.

Hacer una pausa para recordar quién es Dios y lo que ha hecho por nosotros. Por eso, te animo a guardar silencio, solo un momento, recordemos el consejo de Isaías 46:10 “¡Silencio! ¡Sepan que yo soy Dios!” Calla los pensamientos de agobio y mira al cielo. Recibe Su paz que te invita a aquietar tu alma.
Cierra tus ojos y no te detengas en lo que no tienes, ni en lo que harás en el siguiente minuto. En cambio, piensa en la misericordia de Aquel que te creó y te llamó por tu nombre diciendo: «Mío eres tú».
Uno de los hábitos que más se le dificulta hoy a muchas personas es quedarse quietos y orar.
Vivimos tan apresurados que convierten su tiempo de oración en una lista de órdenes para Dios: «Señor, te pido que hagas esto… Señor, te pido que cambies esto… Señor, te pido que no permitas…». Y cuando el tiempo pasa y no veo respuestas, me quejo pensando que Él no me escucha.
Y ¿qué tal si el problema (como siempre) no es el oído de Dios, sino el mío? ¿Qué tal si el problema es que me considero demasiado ocupado para escuchar a Aquel a quien amo y tanto necesito? Muchas veces vivimos atrapados en la velocidad de las tareas como si ellas fueran nuestro verdadero dios.
Samuel no había comprendido que Dios lo estaba llamando. Su paciencia es un regalo. A la cuarta vez, Samuel respondió: «Habla porque tu siervo oye».
Jesús también nos mostró con Su ejemplo que no había nada más importante que apartar tiempo para estar a solas en oración con Su Padre. Lucas 5:16 pero Jesús se retiraba a lugares apartados para orar.
Como Sus discípulos, nosotros necesitamos aprender a detenernos y escuchar.
Por eso, callemos más y hablemos menos. Meditemos más en el carácter de Dios y menos en las circunstancias que nos aquejan.
Alabemos y agradezcamos más porque nuestro Padre no solo nos llama, sino que nos quiere hablar.
Padre, quiero escucharte. Guardaré silencio para conocer lo que tienes que decir a tu siervo. Amén.




Comments