¡Hace mucho calor para agregarle crema al café!
- TG iglesia
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Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu. SALMOS 34:18

Tiene alrededor de 85 años. Él es un hombre de la marina estadounidense que sirvió en el ejército durante algunos de los tiempos más oscuros de la historia moderna. Siempre estaba entusiasmado por contarte sobre sus experiencias sirviendo a su país. Él no es un hombre de muchas historias, pero cuenta sus historias personales con tanto vigor que uno pensaría que es la primera vez que la cuenta.
Para él, siempre se ha tratado de tomar café. Él no dudará en decirte que no quiere crema en su café. Como decia: «Yo trabajé en el cuarto de máquinas… demasiado caliente para agregar crema», y con un guiño añade: «Pero nunca está demasiado caliente para tomar café». Para ser honesto, probablemente dice esa oración cada dos días y, sin embargo, las personas lo escuchan con respeto, mientras él habla sobre su vida. El año que lo conocí, fue el que el enviudó. Su esposa de casi 60 años partió con el Señor, fue a partir de ahí que comenzó a declinar mentalmente. Sus hijos se preocupaban a diario por esto. Se preguntaban si él había tomado su medicina (una preocupación para muchos hoy en día) e incluso se preocupaban porque no sabían si su padre había recordado ir a la cafetería a comer. Para aquellos hijos cuando se trataba de su padre, rara vez hablaban con un semblante de paz. Sus voces siempre parecían temblar cuando comenzaban a hablar sobre él.
Unos años después aquel maravilloso hombre partió con el Señor. Eso fue algo que destrozó a aquellos hijos. Se sentían solos y tentados a convertir ese lamento en enojo. Sin embargo, algo que siempre recordaban era el tiempo de la cena. Después de que su madre compartía una comida con su esposo, usualmente disfrutaban de un pequeño postre y él siempre pedía café. Cuando ella preguntaba si quería café, él respondía: «Hace mucho calor para agregar crema, ¡pero nunca hace demasiado calor para tomar café!». Al recordar esto, aquellos hijos se dieron cuenta de la paz que traía el saber que su padre estaba en la presencia del Dios Todopoderoso que conoce perfectamente bien la historia del café de su papá.
Muchos de nosotros permitimos que el dolor atraviese el velo de la preocupación. Hacemos esto para que cuando tengamos dolor, sintamos que de alguna manera nos hemos preparado para él. En lugar de permitir que el dolor viva en nuestros corazones, debemos reemplazarlo con el gozo de saber que todo lo que sucede es para la gloria de Dios.
Hoy quizás debas sacudir el dolor de tu corazon, y decir como David, "Dios renueva en mi el gozo de tu salvación"
AYÚDAME A ABRAZAR LOS MOMENTOS DE GOZO EN LA VIDA. AYÚDAME A PODER VER LAS ETAPAS QUE ME HAS DADO, RECORDAR EL GOZO DE ESAS ETAPAS Y RESPONDER EN GRATITUD.
