Fuerza en la debilidad
- TG iglesia
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Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. 2 CORINTIOS 1:8

“Don Pedro”, como le llamaban todos en la ciudad, era un emprendedor exitoso en el área del comercio, pero cuando su negocio quebró, sintió que su mundo se venía abajo por completo (y quien no). Había invertido todo: tiempo, dinero y sueños. La presión de las deudas y la sensación de fracaso lo llevaron al límite de sus fuerzas. Había días en los que apenas podía levantarse de la cama, y en su desesperación llegó a pensar que no había salida. Un día, un amigo lo invitó a nuestra Iglesia. Durante un servicio, escuchó 2 Corintios 1:8 y se dio cuenta de que incluso el apóstol Pablo enfrentó tribulaciones tan grandes que sintió que no sobreviviría. Pero también aprendió que esas pruebas lo llevaron a depender completamente de Dios, quien tiene poder para resucitar incluso lo que parece muerto.
“Don Pedro” decidió entregar su carga a Dios. Aunque la situación no cambió de inmediato, comenzó a experimentar una paz inexplicable. Con el tiempo, las puertas se abrieron de formas inesperadas: un nuevo empleo, apoyo de amigos y, sobre todo, una fe renovada.
El testimonio de “Don Pedro” nos recuerda que, aunque enfrentemos situaciones que parezcan insuperables, Dios usa nuestras pruebas para enseñarnos a depender de Su poder, no del nuestro.
¿Qué áreas de tu vida necesitas entregar a Dios para que Él sea tu fuerza en medio de la tribulación?
Señor, permite que, en medio de cualquier circunstancia de debilidad, tú seas mi fortaleza. Amén.
