El gozo del reencuentro
- TG iglesia
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Y José unció su carro y vino a recibir a Israel su padre en Gosén; y se manifestó a él, y se echó sobre su cuello, y lloró sobre su cuello largamente. GÉNESIS 46:2

Nací en Costa Rica, he pasado gran parte de mi vida en el extranjero. Sin embargo, cada cierto tiempo viajábamos a mi Tierra, para ver a nuestra familia, para oler, para comer y abrazar mi país.
En aquellos años, las comunicaciones no eran como hoy: las llamadas de larga distancia eran costosas, y el correo postal no siempre era confiable. No había nada que se comparara con el momento del reencuentro con nuestros seres queridos. Abrazarlos y sentir su cariño hacía que el tiempo de separación pareciera desvanecerse, en ese instante, lo único que importaba era estar juntos de nuevo.
En el pasaje de hoy, Jacob experimenta un reencuentro aún más profundo y emotivo. Durante años, creyó que su hijo José estaba muerto.
Pero Dios le revela la verdad y lo guía a Egipto, donde su hijo, ahora gobernador, lo recibe.
La emoción de José es inmensa, y en ese abrazo de lágrimas y restauración, el dolor de la separación desaparece. En ese momento, nada más en el mundo importa, solo la alegría de estar juntos nuevamente. Este reencuentro nos recuerda la promesa que tenemos en Cristo: la futura restauración de la comunión perfecta entre Dios y el hombre, tal como alguna vez fue en el Edén.
Nuestra separación eterna de Dios a causa del pecado fue resuelta por Jesús, quien abrió el camino para nuestra reconciliación.
Un día, cuando estemos en Su presencia, experimentaremos un gozo aún mayor que el de Jacob y José, o los reencuentros con los míos en Costa Rica.
Mientras tanto, Jesús nos invita a acercarnos a Él ahora, con la certeza de que nos recibe con Su gracia y amor.
Gracias, Señor, porque en Cristo puedo acercarme a ti con confianza. Amén.




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