Dios tiene un propósito
- TG iglesia
- Jan 17
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Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. ROMANOS 8:28

En muchas comunidades latinoamericanas y del mundo, la gente aprovecha cada recurso al máximo. Esto se ve reflejado un gran ejemplo de este, en la comida, donde las abuelas hacen milagros para que la comida alcance para alimentar a toda la familia en algún país dicen “échele más agua a esa olla”. Casi todas las partes de los animales se utilizan para el consumo, desde las deliciosas mollejas, el corazón o el hígado de pollo o res, hasta las patas de pollo y de cerdo.
Lo que algunas personas de países “más desarrollados” botarían a la basura, son convertidos en deliciosos manjares en las comunidades donde hay necesidad. Hay una sabiduría especial en ver el potencial en lo que otros descartarían.
De la misma manera, Dios toma cada experiencia en nuestra vida, lo bueno, lo difícil y lo inesperado, y lo usa para nuestro bien. Aun cuando no entendamos por qué suceden ciertas cosas en nuestras vidas, podemos confiar en que Dios está obrando para un propósito mayor.
El apóstol Pablo comenta que Dios no solo nos llamó y justificó, sino que también nos conoció de antemano y nos predestinó para que fuésemos hechos conforme a la imagen de Su Hijo (Pues Dios conoció a los suyos de antemano y los eligió para que llegaran a ser como su Hijo, a fin de que su Hijo fuera el hijo mayor entre muchos hermanos. V 29).
Podemos estar seguros de que cada situación que enfrentamos en nuestra vida puede ser usada por Dios para seguir moldeando nuestro carácter para reflejar más a nuestro Señor Jesucristo.
Además, el apóstol Pablo también nos recuerda de que el Espíritu Santo intercede por nosotros y nos ayuda en nuestras debilidades (Además, el Espíritu Santo nos ayuda en nuestra debilidad. Por ejemplo, nosotros no sabemos qué quiere Dios que le pidamos en oración, pero el Espíritu Santo ora por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. V 26).
Así como en la cocina latinoamericana no se desperdicia nada, en la vida del creyente, Dios no desperdicia ninguna situación de nuestra vida. No importa lo que estemos enfrentando hoy, confiemos en que Dios está usando cada situación para nuestro crecimiento y bendición.
En Sus manos, cada pequeña o grande situación de tu vida tiene un propósito divino. Confiemos en que nuestro buen Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, SIGUEN obrando en nuestra vida.
Gracias, ayúdame a recordar que tienes un propósito para cada situación de mi vida. Amén.




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