Dios no hace acepción de personas
- TG iglesia
- Apr 14
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Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas. HECHOS 10:34

En el contexto del judaísmo del primer siglo, un «temeroso de Dios» era un gentil (no judío) que creía en el Dios de Israel, frecuentaba la sinagoga y aceptaba la enseñanza judía, pero que no se había circuncidado, es decir, no se había convertido plenamente a la fe judía.
Pedro, siendo judío, entró en la casa de un centurión romano.
Culturalmente, esto era inconcebible. Pero Dios ya había preparado el corazón del apóstol con una visión, por lo que, al encontrarse con Cornelio, un hombre «temeroso de Dios», Pedro abrió la boca y declaró una verdad radical: «Dios no hace acepción de personas».
La palabra griega utilizada para «favoritismo» (V 34) está formada de un modismo hebreo que significa «alzar el rostro». Esta afirmación rompe las barreras del primer siglo y las de ahora. El Dios de Israel, revelado en Cristo, no discrimina por etnia, nacionalidad o estatus. El evangelio es para toda la humanidad.
Para Cornelio, un extranjero, esto significaba aceptación divina. Para Pedro, significaba una transformación en su visión del reino.
En muchos contextos, aún enfrentamos exclusión: por su estatus social, color de piel, educación, o situación económica. Pero la palabra revelada por Pedro sigue siendo verdad: Dios no hace acepción de personas pues Él mira el corazón.
Como iglesia, estamos llamados a derribar muros y abrazar a todos con el mismo amor que hemos recibido, en resumen, TODOS son nuestro prójimo. El mensaje de Jesús trasciende fronteras, y los cristianos estamos llamados a reflejar esa verdad.
Gracias, Señor, porque me amas, y no ves ni mi apariencia ni mi origen. Ayúdame a amar otros como tú lo haces. Amén.




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