Cuando la voluntad de Dios trae lágrimas
- TG iglesia
- 2 days ago
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Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto no solo a ser atado, más aún a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. HECHOS 21:13

Con mi familia nos hemos mudamos muchas veces a lo largo de nuestro ministerio, el Señor nos quería en otro país, y nosotros íbamos. El costo de despedirnos de nuestras familias en CRC fue doloroso, y luego de discípulos muy amados que se convertían en nuestra familia también. Nuestra primera hija nació en Perú, y ya casi al cumplir su 1er ano viajamos a Chile, y ahí nos nació nuestra 2da hija, que cuando tenia 5 anos vino otro traslado.
De cierta forma, podíamos empatizar con Pablo en sus palabras al decir: «¿qué hacen llorando y quebrantándome el corazón?». Las dificultades y el costo que estaba pagando el apóstol no tiene comparación, con las experiencias que nosotros vivíamos.
Al despedirnos de nuestras familias, nuestros corazones se sintieron quebrados. Sentíamos que estábamos arrebatando a nuestros padres la posibilidad de tener de cerca a sus nietecitas, y sin duda eso nos trajo muchas lágrimas.
Sin embargo, la convicción que Dios había puesto en nuestro corazón (de que era el paso correcto que tomar) trajo siempre una paz que sobrepasaba el dolor.
Me encanta reflexionar en las palabras de Pablo. Un hombre que vivió para hacer la voluntad de Dios. Un hombre sin temor a proclamar la verdad del evangelio pero que, como muchos de nosotros, también tuvo su corazón quebrado al ver el dolor de aquellos que le amaban y temían por su vida. Esto es un recordatorio precioso: nuestras vidas son del Señor y nuestra misión es vivir para Su gloria.
Es hermoso saber que Él nos permite llorar y sufrir por causa de Su evangelio, sin tener que esconder esas emociones. Dolernos en nuestro corazón al hacer la voluntad de Dios es otra manera de imitar a Cristo y conocer, en pequeña medida, lo que Él sufrió por amor a nosotros.
Cuando pienso que el precio que hemos pagado es alto, siempre llego a la conclusión que hay otros POR SUPUESTO, que han pagado un precio mayor, por ejemplo los cristianos en Nigeria, que por su Fe son perseguidos y hasta muertos.
Podemos tener certeza que en el mundo tendremos aflicciones, pero no debemos temer porque nuestro Dios ha vencido al mundo. Aunque nuestra vida tendrá momentos de dolor, podemos tener seguridad de que, por amor, Jesús sufrió para que nosotros seamos consolados.
Amado Dios, consuélanos con la esperanza del evangelio, recibe nuestras lágrimas si hoy estamos pasando por una etapa en la que seguirte me implica pagar un precio, y danos el gozo de vivir para tu gloria. Amén.




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