Cristo es la respuesta a nuestra necesidad
- May 1
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Aconteció que, al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana, dio a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: Por cuanto lo pedí a Jehová. 1 SAMUEL 1:20
¿Qué le has pedido a Dios por mucho tiempo? ¿Cuánta aflicción te causa esperar en Él?

Cuando me he encontrado reflexionando sobre esta realidad, tan común en este mundo caído, acerca de aquello que Dios no concede, siempre recuerdo la verdad que Él me enseñó: la verdadera aflicción de mi alma se sacia en Cristo, en Aquel a quien Dios le dijo «no» cuando pidió que pasara de Él la copa, para que hoy yo pueda acercarme a mi Padre y descansar en que tenerlo a Él es suficiente.
El pasaje de hoy dice «...al cumplirse el tiempo...». ¿El tiempo de quién? El tiempo de Dios. La vida bajo el cielo puede sentirse tan dura porque lo que tanto anhelamos, aun teniendo a Cristo, puede convertirse en aflicción.
Ana anhelaba tener un hijo y oraba constantemente a Dios para que se le concediera. Dios respondió a Su tiempo y le concedió tener un hijo llamado Samuel, cuyo nombre significa «Dios ha escuchado».
Dios es el dueño de nuestra historia, Sus tiempos no son los nuestros para responder a nuestras peticiones. Puede que recibamos lo que pedimos o puede que no, pero Dios escucha y conoce nuestra mayor necesidad, de esto debemos estar seguros.
Así como Dios le dio a Ana la respuesta en su momento, también nos ha dado a nosotros lo que más necesitamos: a Cristo. Él llegó en el tiempo perfecto de Dios, y en Él tenemos todo lo que nuestra alma anhela.
No hay nada que Jesús no pueda llenar plenamente.
Dios nos escucha. Yo lo creo, y ¿tu lo crees?
Gracias, Cristo, por saciar nuestra alma y necesidades más profundas. Amén.




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