Calificados para Dios
- TG iglesia
- 1 day ago
- 2 min read
Ciertamente he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su gemido, y he descendido para librarlos. Ahora, pues, ven, te enviaré a Egipto. HECHOS 7:34

Durante mi adolescencia y parte de mi juventud viví bajo una nube de desaprobación.
A los ojos de quienes me rodeaban, no tenía futuro. Tristemente, terminé creyendo lo mismo. Mis errores solo confirmaban esa mentira, y llegué a pensar que Dios no me aceptaría y que jamás podría hacer algo bueno conmigo. Me sentía literal en un callejón oscuro y sin esperanza.
Recuerdo una oración muy clara en medio de la tristeza más profunda: con el corazón quebrado le pregunté a Dios si había algo para mi… sobre todo después de escuchar testimonios de personas que decían como los amaba el Señor y de los extraordinarios planes que tenía con ellos.
En ese momento Dios me regalo una de sus promesas (que me sostienen hasta el día de hoy) de que Dios ama, escucha y capacita a Sus hijos para que hagan cosas que ellos mismos no pueden imaginar.
Isaías 58:11-12 Entonces yo, el Señor, te guiaré siempre, y en tiempos de sequía satisfaré tu sed; infundiré nuevas fuerzas a tus huesos, y serás como un huerto bien regado, como un manantial cuyas aguas nunca faltarán. 12 De generación en generación tus descendientes edificarán las ruinas y los cimientos de antaño, y tú serás conocido como reparador de ruinas y restaurador de calzadas otrora intransitables.
Maravillosa, ¿verdad? Te pregunto, ¿qué promesas te ha dado el Señor?
Moisés también pensó que podía cumplir la obra de Dios a su manera. Confiado en su posición y conocimientos, quiso liberar al pueblo antes del tiempo y a su modo. Su error lo llevó a un proceso largo, donde aprendió a depender de Dios, no de sí mismo. Solo entonces, Dios lo llamó y le afirmó que lo había visto, oído, y había descendido… para luego afirmarlo, y enviarlo.
Dios sigue viendo nuestra aflicción y escuchando nuestros clamores. Nuestros errores no nos descalifican ante Él. Al contrario, cuando nos rendimos, Él nos restaura, nos afirma en Su verdad, NOS LEVANTA y nos envía.
Señor, danos libertad y dirección para caminar hacia la victoria que solo tú das. Hoy respondemos a tu llamado con un sí. Amén.




Comments